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Entre el siglo VI y el V a.c Euriode de
Sicilia-Magna Grecia) e Hipócrates
operaban por incisiones aquellos pacientes que sufrian de nefritis.
Curaban de este modo los que tenían pus y cálculos renales
complicados.
A este punto es útil mencionar que la Magna Grecia estaba compuesta
inicialmente por la región de la Campania Italiana, la región
de la Calabria, la región de la Basilicata y la región
de la Puglia, posteriormente se les une también la región
de Sicilia principalmente Agrigento y Siracusa.
En relación a la Litotomía, Hipócrates
(Cos 460-Larissa 377) en su Juramento hace prometer a los estudiantes
de medicina lo siguiente: “no cortaremos (operar) ni siquiera
a aquellos que sufran del mal de la piedra y dejaremos esta labor a
aquellos que practican la cirugía”. Lo que se entiende
que debía ser realizada por aquellos que estaban en capacidad
de tener conocimiento y experiencia al respecto (chironactes) lo que
ahora denominamos cirujanos urólogos. Lo podemos considerar como
el fundador y pionero de la urología en el siglo V a.c. Estudió
y escribió muchos tratados sobre desordenes del tracto urinario
y de condiciones urológicas relacionadas. Sus observaciones sobre
la Anatomía y Fisiología del sistema urinario eran de
gran precision. Sus explicaciones acerca de la etiología de algunas
enfermedades del tracto urinario eran sorprendentes. Tenía una
teoria de la formación de los cálculos urinarios y su
interpretación diagnóstica de los elementos anormales
en la orina al examinarla macroscopicamente (Uroscopia) son todavía
respetables. Escribió “ningún otro sistema u órganos
del cuerpo humano nos da tanta información diagnóstica
a través de su excreción como el sistema urinario”.
Recomendaba operar pacientes con Pionefrosis o abscesos renales (4 casos
descritos). Era conocedor del alto porcentaje de la morbi-mortalidad
de muchas operaciones urológicas (particularmente de la cistostomía),
donde describía la incontinencia urinaria, gangrena y necrosis
de los testículos lo que llevaba a infertilidad, impotencia y
disturbios de la personalidad. Herodoto
también en el siglo V a.c escribía que ” para cada
enfermedad y cada parte del cuerpo humano hay un doctor especial”.
Hipócrates y su Corpus o Colección
Hippocráticum, dieron a la medicina griega un trasfondo
científico y ético-normativo aún vigentes. A pesar
de que los egipcios asomaron en el Papiro de Edwin Smith, la inspección
y observación como parte del acto médico, es en Grecia
con Hipócrates donde se racionaliza e institucionaliza en la
práctica médica común. Así vemos cómo
en el aforismo IV 75 dice: la presencia de sangre o pus en la orina
indican ulceración de riñón o vejiga (cáncer).
En el aforismo IV 77 refiere “aquellos casos donde partículas
furfuráceas descargadas con la orina espesa representa sarna
de la vejiga” En el aforismo IV,80 dice” si un paciente
expulsa sangre y coágulos en su orina y tiene estranguria y si
el dolor alcanza la region hipogástrica y el periné, ciertas
partes de la vejiga estarán afectadas. Tambien se refiere al
manejo de cálculos sobre todo de vejiga. Sin embargo la influencia
de sectas pitagóricas tan en boga en esos tiempos ubicadas en
la Magna Grecia (sur de Italia), preferían métodos terapéuticos
ajenos a la cirugía.
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Hipócrates de Cos |

Instrumentos quirúrgicos en tiempos hipocráticos |

Hipócrates de Cos en el arte bizantino |
Debemos apuntar que la Colección Hipocrática procede
de escuelas distintas e inclusive de épocas diferentes. Pertenecen
los escritos a los siglos V y IV a.c y pertenecen a dos escuelas especificas,
la de Cnido y la de Cos (de donde era Hipócrates). Sin embargo
ambas tienen puntos convergentes y se han considerado de manera general,
pertenecientes a una misma fuente. Esto por supuesto tiene sus detractores.
Lo básico en la terapéutica Hipocrática era “la
fuerza curativa de la naturaleza” que hacía del médico
un favorecedor de ella mediante fármacos usualmente fitoterápicos,
dieta, enfocada como un régimen de vida y mediante la cirugía.
En el siglo V a.c Alcmeon de Crotona (Magna
Grecia-sur de Italia ) en el sur de Italia perteneciente a la escuela
pitagórica (no olvidemos que Pitágoras nace y se desarrolla
intelectualmente en la Magna Grecia), identifica en el cerebro el principal
órgano responsable para el funcionamiento del aparato urinario
(criterio neurourológico) además de todos los otros órganos
y aparatos del cuerpo humano.
En el siglo IV a.c Aristóleles,
filósofo de trascendencia secular decía que el semen caliente
producía hijos de sexo femenino.
En el siglo III a.c Megis y Amonios de Alejandría
(éste último nacido en el 276 a.c) fué según
Celso muy célebre por su invento de la litotripcia, que además
originó que se le colocara el sobrenombre de “litotomo”.
Hizo la primera litotripcia publicada. Lo hacían en niños
y adolescentes entre 9 y 14 años debido a que en éstas
edades el periné era delgado y también debido a que la
glándula prostática no estaba “completamente desarrollada”.
Se debía efectuar en primavera y en un sitio preferiblemente
caliente. Citamos textualmente: “habiéndose cortado las
uñas y de una manera rápida el médico debía
insertar en el ano el índice y el anular de su mano izquierda,
luego de haberse lubricado muy bien, ubicando la piedra en el cuello
vesical y con los dedos de la mano derecha ubicaba la piedra (litiasis).
Luego se procedía a realizar un incisión en el periné
(entre ano y escroto) en forma de media luna invertida. Luego se profundiza
la incisión pero perpendicular a la primera de la piel donde
se llegará a incindir el cuello vesical. Si la piedra es pequeña
podía salir. Si la piedra en cambio es grande se hacia litotripcia
utilizando un pinza para inmovilizar la piedra y un instrumento para
golpearla. El periodo postoperatorio era harto problemático,
debido a las muertes que se presentaban en éstos pacientes por
hemorragias profusas, e infecciones. Si se salvaban del acto operatorio
se les recomendaba levantarse cuanto antes para poder expulsar los coagulos.
Para los sangramientos Celso recomendaba la colocación de “semicopas
o ventosas” con miel, aceite de oliva y aceite de rosas. Si luego
de todo esto el paciente sobrevivía quedaban usualmente con fistulas
vesicocutaneas (a periné), incontinencia urinaria, estrechez
uretral e impotencia.
Es útil mencionar que Alejandría
bajo el reinado de los Ptolomeosse convirtió en el más
importante centro cultural, médico y científico del mundo
antiguo, sólo competido por Pérgamo. Se creó el
“Museion” instituto donde vivían
los científicos de múltiples diciplinas, con bibliotecas,
instalaciones para las disecciones de cadáveres humanos e instalaciones
para el estudio de plantas y animales. Por supuesto en estos “Museion”
confluían hombres notables de todo el cercano oriente, del mediterraneo
e inclusive del medio oriente. Todo bajo la lengua griega, predominante
en los aspectos culturales de la época (López Piñero).
Herófilo y Erasistrato anatomistas insignes, el primero en referencia
a la región cerebral, la de los órganos sexuales, el globo
ocular y el intestino delgado (sus aportes la “prensa de Herófilo”
y el “Duodeno”) y Erasistrato en lo referente al sistema
cardiovascular y al sistema nervioso.
Diocles de Caristo (s. IV a.c) fue alumno
de Aristóteles y promotor de la Higiene como concepto público,
y promotor de preceptos dietéticos para una mejor salud (entre
ellas la salud urinaria). Descubridor del uréter y de los ovarios.
Autor de un Tratado de Anatomía, de un Tratado de Plantas Medicinales
y de un Tratado de Dietética (Prevención) desarrollando
el concepto de su maestro Aristóteles del “justo medio”
entre comportamiento extremos. Desarrollo el concepto de medicina preventiva
e higiene personal como modo de vida.
Herófilo de Calcedonia del siglo
IV a.c considerado uno de los co-fundadores de la Escuela de Medicina
de Alejandría junto a Erasistrato de Ceos, fue el primer médico
en realizar disecciones anatómicas en cadáveres y se especula
que podría haber realizado vivisecciones en condenados a muerte.
Fué el primero que relaciona el cerebro, la médula espinal
y los nervios. Diferencia por primera vez las arterias de las venas
y especula sobre el origen nervioso de las alteraciones urinarias (esbozos
del campo uroneurológico) en los traumas craneanos.
Erasistrato médico de la escuela
de Cnido (Iulis, Isla de Céos) (310 a.c-280 a.c) abandonó
la teoría humoral y fué un impulsor de la anatomía
y fisiología y fue una figura importante de la medicina alejandrina
en su época dorada. Descubrió que el corazón era
una bomba que impelía sangre la cual era alimento nutricio del
organismo así como el aire. En el área urológica
describe la glándula prostática, las vesículas
seminales y las ampollas deferenciales. Al igual que Herófilo
de Calcedonia nacido en Bitinia en el 335 a.c y miembro de la
antigua escuela de Alejandría fue uno de los primeros en disecar
cadáveres en público. Es considerado uno de los más
grandes anatómicos de la Edad antigua. Sus descubrimientos anatómicos
que lo hicieron famoso fue haber descubierto la distribución
de las venas en el cerebro “Prensa de Herófilo”,
como sabemos confluente venoso posterior del cerebro. Constató
la sincronía del pulso con los latidos cardíacos. Pero
a nivel urinario junto a Erasistrato plantearon un interpretación
mecanicista de la función renal. Consideraban a los riñones
filtros que separan la orina de la sangre venosa, error que sería
corregido en el siglo XVII por Bellini y Malpighi.
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